sábado, 20 de mayo de 2017

Stop stop antenas

Stop a los que estopan antenas. Porque estas ideas son fruto de la ignorancia. Las antenas móviles emiten actualmente en el espectro de los 800-2600 Mhz. La televisión lo hace en el espectro de 490-690 Mhz. Y antes lo hacía en el espectro 490-858 Mhz. Varias décadas. Desde los años 60 aquí en España.
Y esas antenas lo hacen a una potencia muy superior a la de cualquier antena móvil por el alcance que deben tener. Por lo que los que viven cerca de las antenas de televisión deberían estar ya achicharrados y con el cerebro deshecho de tanta onda electromagnética.

Quitar antenas lo único que logra es empeorar el servicio y perjudicar a los usuarios del teléfono e Internet móviles. Las antenas que quedan están más alejadas y han de emitir con mayor potencia. Los móviles de los usuarios tienen que emitir también con más potencia para poderse comunicar con las antenas móviles. Por lo que el perjuicio es mayor para los que desean usar el teléfono e Internet móviles.

No hemos de olvidar que hay otras tecnologías como el WiMax, que emplea también comunicaciones inalámbricas en la banda de los 3.5 Ghz. O el LiFi, que emplea bombillas para transmitir información mediante pulsos de luz, sólo que con un ancho de banda aceptable: en vez de oscilar a 60 Hz lo hace a varios Ghz. Los monitores TFT-LCD de ordenador y los monitores CRT (de tubo) también emiten radiación electromagnética. Porque la luz es radiación electromagnética. Pero a dichas frecuencias y energía no es ionizante. La única radiación electromagnética capaz de dañar las células de nuestro cuerpo es la ultravioleta. Este tipo de luz tiene muy alta frecuencia, tiene una elevada cantidad de energía pudiendo romper los enlaces de los átomos de nuestras células, convirtiéndolas en iones (átomos sin electrones) por arrancar los electrones que llevan.

De hecho, según este artículo de Xataka una antena de telefonía móvil emite tanta radiación como una bombilla de 100W a 1 kilómetro.

Calentar comida con microondas no provoca comida cancerígena. El principio por el que funciona un microondas es el mismo que el de la resonancia magnética. Sólo que la frecuencia de emisión y su longitud de onda resultante es la misma que la del tamaño de las moléculas de agua por lo que las mueve por inducción magnética, las moléculas absorben las ondas en vez de hacer rebotar dichas ondas, lo que efectivamente se traduce en un aumento de temperatura. El calor es un resultado de la agitación de las moléculas de un cuerpo cualquiera. Cuanto más agitación más calor, cuanto más reposo más frío.
El mismo efecto se produce en la retina de nuestros ojos. Son células preparadas para ser activadas por las ondas electromagnéticas de la luz. Son sensibles a dicha radiación y por eso la vemos. Eso es también un efecto sobre las células de nuestro cuerpo. Y es por ello que a veces la luz puede provocar que los ojos nos duelan. Un exceso de excitación. Por parte de unas células sensibles a dicha radiación, preparadas para detectar, vibrar, calentarse con dicha radiación.

Todo esto viene a cuento del hecho de que están quitando antenas y me van a joder la cobertura una serie de creencias religiosas. Y encima a cambio de algo que los creyentes consideran perjudicial: más potencia cancerígena para las antenas restantes y los móviles gastando más batería para emitir (y más potencia para provocarme cáncer, claro).
A vivir en medio del monte o en un pueblo sin ninguna antena los ponía yo. Luego andarían deseosos de hacer un contrato para que les pusieran una antena móvil.

A continuación, un vídeo emitido en RTVE acerca de las antenas móviles.



En el vídeo se menciona que la Unión Europea reconoce que las antenas sí que provocan cáncer infantil. Eso es mentira. Probablemente se refieran a éste estudio.
We found an association between increased childhood leukaemia incidence and mortality and proximity to TV towers
Eso significa que han encontrado una correlación entre mortalidad infantil y las antenas de televisión. Casualmente en la muestra estudiada han encontrado una mayor mortalidad infantil. Pero todos sabemos que correlación no implica causalidad. Se olvidaron de la sección «parcialidad del estudio» en el que se describen problemas de efectos de otras variables no tenidas en cuenta. Finalmente, el estudio concluye que:
More detailed studies (e.g., relating cases to power density contours) are required to replicate any association and to look for dose-response relationships before any conclusions can be drawn
Sin un estudio que analice los resultados dependiendo de la dosis aplicada no hay nada que decir. Y bueno, la teoría de la física ahí está. Se harán y harán estudios pero ninguno podrá concluir nada porque nadie está interesado en que se sepa la verdad. Para ello basta con someterse a dosis de radiofrecuencia. Sin embargo parece ser que los turistas se exponen libremente en la playa para unos años más tarde tener cáncer de piel, recibiendo radiación, ésta vez sí, ionizante.
El estudio al que se hace referencia por parte de JL Bardasano habla de la disminución de melatonina en el plasma de los ratones al exponerse a ondas de extrema baja frecuencia. El ser humano también cambia sus niveles de melatonina según el color de la luz al que sea expuesto ya que hace creer al organismo que es de noche o de día. De ahí los famosos filtros de luz azul. Otro elemento cambia los niveles de melatonina es la cafeína, que la suprime.

The pineal gland has been considered a magnetic receptor organ that regulates circadian rhythms by means of the secretion of melatonin, a potent oncostatic agent that prevents the initiation and promotion of cancer. ELF electromagnetic radiation, similar to that generated by power lines, can alter melatonin plasma levels. To study this effect, 4 OF1 mice generations have been reared subjected to a lifelong 15 μT, 50 Hz magnetic field action. This magnetic field was generated inside a Helmholtz coil system.
Así pues, ¿las ondas electromagnéticas realmente afectaban a los niveles de melatonina o era el ruido de las bobinas del «horno microondas» en el que permanecían los ratones bajo el campo electromagnético generado? Recordemos que las máquinas de resonancia magnética emiten un ruido bastante fuerte con el que puede ser difícil dormirse así como también mucha gente es capaz de oír el zumbido característico de las bobinas de las fuentes de alimentación de televisiones y ordenadores (coil whine). Todos sabemos que dormir mal no es bueno para la salud a largo plazo.


El señor Bardasano es acusado de vender un producto fraudulento para protegerse de las ondas de la telefonía móvil. Un «salvaondas». Un móvil al que se le bloquean las ondas no puede funcionar. Quizá quiso ganarse un extra por algo inocuo (tanto en el bueno como en el mal sentido de que no funciona), sin más. Pero ahí está la duda de si es un aprovechado cuenta milongas. Respecto al artículo del salvaondas, cito textualmente:
Cuanta menos cobertura tenga el móvil, más potencia de ondas electromagnéticas necesita para poder lanzar la comunicación y que ésta llegue a las antenas receptoras
Respecto a su estudio con sordos en una jaula de faraday, lo único que indica es una alteración en las lecturas del cerebro al ponerse en marcha el teléfono a máxima potencia (durante una conversación). Sin embargo el teléfono está siempre emitiendo ondas, esté o no en curso una conversación. Los resultados mostrados no parecen ir más allá de lo que se puede conseguir con cosas como ésta. Es decir, es una respuesta normal. El cerebro es una máquina bioeléctrica. Es obvio que puede detectarse influencia de campos eléctricos externos, pero eso no provoca cáncer. Son los mismos campos que se utilizan para estudiar su funcionamiento. Además, no se indica que se haya aislado de alguna forma los sensores de la cabeza de los pacientes con respecto al teléfono móvil, por lo que puede haber algún tipo de acoplamiento de señal como ocurre con los altavoces de un ordenador o la radio FM.

El estudio aparece en la revista Environmentalist, con un índice SJR (SCImago Journal Rank) de 0.187 e índice SNIP de 0.934. No indican una revista de impacto. En el 2013 Scopus dejó de hacerle seguimiento. Uno de los artículos citados, éste (índice SJR de Neuroscience 0.985, también bajo, y el ránking de «Environmental sciences»), dice lo siguiente:

The present data lend further support to the idea that pulsed high-frequency electromagnetic fields can affect normal brain functioning, also if no conclusions can be drawn about the possible health effects.
El cerebro se ve afectado por pulsos electromagnéticos, pero de ahí no se pueden sacar conclusiones sobre cuestiones de salud. Como ya he mencionado antes, el cerebro se estudia precisamente con pulsos electromagnéticos, mismamente con los de una máquina de resonancia. Irrelevante.

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