domingo, 2 de marzo de 2014

Una burbuja inmobiliaria con pocas vistas al futuro

Tesla Model S cargándose en Rotterdam





Vía Wikipedia. Origen de la foto, flickr.

Esto podría ser una realidad en España si no fuera por la siempre falta de previsión y cortoplacismo de los gobernantes. ¿Quién pagará las necesarias reformas para la adaptación de los millones de emplazamientos destinados a automóviles? ¿TDT en versión automoción? Una legión de supercargadores para tener listos los coches en minutos requiere de una gran capacidad en la red eléctrica.
Los coches eléctricos van a requerir si o sí una toma eléctrica. La forma de almacenar esa energía es irrelevante, pero la interfaz para transmitirla al coche es obligatoria. Tesla Motors está vendiendo coches eléctricos en Europa y en no mucho tiempo comenzará a construir una red de estaciones eléctricas para cargar sus coches del mismo modo que ya tiene una red en Estados Unidos, país de origen del fabricante. Actualmente ya se puede viajar de costa a costa del país sin temer por una falta de puntos de recarga a lo largo del camino, tal y como se puede apreciar en el siguiente mapa:
Supercargadores actuales en EEUU
Y por supuesto no han terminado con dicha red. Hay previstos más puntos de recarga en el futuro. En el caso de Europa los supercargadores actuales abarcan el área que se puede ver en el mapa a continuación:
Supercargadores actuales en Europa
Teniendo en cuenta una autonomía de unos 400-500 kilómetros, el diámetro de las circunferencias es equivalente a dicha distancia. Por supuesto, una red de supercargadores sin que los propietarios de los coches tengan cargadores (o supercargadores) en sus garajes es poco útil.

Mientras tanto uno se pregunta porqué no se ha aprovechado la oportunidad de una burbuja que ha permitido construir más viviendas que en Alemania, Francia, Italia y Reino Unido juntos. Vaya, podríamos haber vendido nuestro país como una oportunidad para todo aquel amante de la ecología: el paraíso del automóvil eléctrico y de las energías renovables. Pero hemos preferido construir un paraíso para las constructoras, los bancos y las eléctricas. El mundo al revés.

En fin, hoy una entrada acerca de un tema recurrente que levanta cierta impotencia ante la incapacidad de haber actuado ante lo evidente.

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